La Asamblea General de las Naciones Unidas aborda este 27 y 28 de octubre una nueva resolución presentada por Cuba para reclamar el levantamiento del embargo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos. La discusión llega en un contexto de escasez de combustible, apagones, dificultades económicas y crecientes tensiones diplomáticas entre La Habana y Washington.
Cuba vuelve a llevar ante la Asamblea General de las Naciones Unidas su reclamo para poner fin al embargo económico, comercial y financiero que Estados Unidos mantiene sobre la isla desde hace más de seis décadas.
El debate, programado para los días 27 y 28 de octubre de 2026, representa una nueva etapa de una controversia que ha marcado las relaciones entre ambos países y que continúa generando posiciones enfrentadas en la comunidad internacional.
La Habana busca obtener nuevamente el respaldo de los Estados miembros mediante una resolución que solicita el levantamiento de las restricciones estadounidenses.
Sin embargo, la discusión de este año se desarrolla en circunstancias especialmente complejas.
Cuba enfrenta dificultades económicas, prolongados cortes de electricidad, escasez de combustible y problemas en el abastecimiento de productos esenciales.
Al mismo tiempo, el Gobierno estadounidense mantiene una política de presión sobre las autoridades cubanas y cuestiona su actuación en materia de derechos humanos y libertades políticas.
La votación prevista para esta semana será la número 34 promovida por Cuba ante la Asamblea General sobre esta cuestión.
¿QUÉ SE DEBATIRÁ EN LA ONU EL 27 Y 28 DE OCTUBRE?
La Asamblea General examinará una resolución que reclama la necesidad de poner fin al embargo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos contra Cuba.
El documento forma parte de una serie de iniciativas que el Gobierno cubano presenta ante Naciones Unidas desde 1992.
La finalidad es conseguir una declaración de la comunidad internacional que inste a Washington a retirar las medidas restrictivas.
Estas resoluciones han recibido tradicionalmente un respaldo mayoritario, aunque el resultado de la votación de 2026 todavía está pendiente.
La discusión permitirá conocer las posiciones de diferentes gobiernos respecto de las sanciones, el comercio internacional, la soberanía de los Estados y los derechos humanos.
También pondrá de manifiesto las tensiones diplomáticas entre Washington y La Habana.
MÁS DE 60 AÑOS DE EMBARGO ESTADOUNIDENSE
El embargo estadounidense contra Cuba tiene sus antecedentes en las medidas adoptadas después de la Revolución cubana de 1959.
Las restricciones comerciales comenzaron a ampliarse durante los primeros años de la década de 1960.
El 3 de febrero de 1962, el presidente estadounidense John F. Kennedy firmó una orden ejecutiva que estableció un embargo comercial más amplio contra la isla.
Con el paso de los años, distintas administraciones estadounidenses modificaron el alcance de las sanciones.
Algunas introdujeron flexibilizaciones en determinadas actividades económicas y viajes, mientras otras endurecieron las restricciones.
La política estadounidense también se ha desarrollado mediante diferentes leyes y regulaciones, por lo que su eliminación integral requiere decisiones que van más allá de una declaración internacional.
El embargo continúa siendo uno de los principales asuntos de conflicto entre ambos países.
¿POR QUÉ CUBA LO DENOMINA BLOQUEO?
El Gobierno cubano utiliza habitualmente la expresión «bloqueo económico, comercial y financiero» para referirse a las restricciones estadounidenses.
La Habana sostiene que sus efectos se extienden más allá del comercio bilateral y dificultan operaciones financieras, inversiones y transacciones con empresas de otros países.
Desde la perspectiva del Gobierno cubano, estas medidas afectan la capacidad de importar productos, obtener financiamiento y desarrollar actividades económicas.
Estados Unidos, por su parte, utiliza el término «embargo» y presenta las sanciones como instrumentos de su política exterior frente al Gobierno cubano.
La diferencia terminológica refleja posiciones políticas y jurídicas distintas.
En el debate internacional también se discute el alcance de las medidas sobre terceros países y las consecuencias para la población civil.
CUBA AFRONTA UNA CRISIS ECONÓMICA Y ENERGÉTICA
La nueva discusión en Naciones Unidas coincide con un período de graves dificultades para la economía cubana.
Durante 2026, la isla ha enfrentado problemas de abastecimiento de combustible, interrupciones del suministro eléctrico y limitaciones en diferentes servicios públicos.
Los apagones prolongados afectan la vida cotidiana de miles de familias y complican el funcionamiento de empresas, hospitales, escuelas y sistemas de distribución de agua.
La escasez de combustible también repercute en el transporte y en la producción.
La situación ha incrementado la preocupación de los ciudadanos por el acceso a alimentos, medicamentos y otros productos esenciales.
El Gobierno cubano atribuye una parte importante de estas dificultades a las sanciones estadounidenses y a las restricciones sobre el suministro energético.
Sin embargo, especialistas y observadores también señalan factores internos, como la baja productividad, los problemas de gestión económica, el deterioro de la infraestructura y las dificultades para atraer inversiones.
Por ello, la crisis cubana responde a una combinación de factores externos e internos cuya importancia relativa es objeto de debate.
NUEVAS RESTRICCIONES Y PRESIONES SOBRE EL SUMINISTRO DE PETRÓLEO
Durante 2026, la política estadounidense hacia Cuba ha incluido nuevas medidas de presión económica.
Entre los asuntos más controvertidos se encuentran las restricciones relacionadas con el suministro de petróleo y las sanciones que pueden afectar a entidades vinculadas con el Gobierno cubano.
La Habana denuncia que estas medidas agravan los problemas de generación eléctrica y abastecimiento.
Washington sostiene que su política busca presionar a las autoridades cubanas y promover cambios en materia de derechos y libertades.
La tensión ha aumentado las dificultades diplomáticas entre ambos países.
La falta de combustible tiene consecuencias directas para sectores como el transporte, la industria y los servicios básicos, aunque no todos los problemas energéticos de la isla pueden atribuirse exclusivamente a las sanciones.
CUBA DENUNCIA PRESIONES DIPLOMÁTICAS DE ESTADOS UNIDOS
Antes de la votación, el ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez, acusó a Estados Unidos de ejercer presiones sobre otros gobiernos para que voten en contra de la resolución cubana.
Según las declaraciones del canciller, funcionarios estadounidenses habrían advertido sobre posibles consecuencias diplomáticas y económicas para países que apoyen la iniciativa.
Entre las medidas mencionadas por Rodríguez figuran restricciones de visados, sanciones comerciales y limitaciones en la cooperación bilateral.
Estas afirmaciones constituyen denuncias del Gobierno cubano y no deben presentarse como hechos independientemente comprobados en todos sus detalles.
Las acusaciones fueron recogidas por Reuters el 21 de octubre.
Por su parte, representantes estadounidenses han pedido a otros países que rechacen la resolución y han defendido su postura señalando la situación de los derechos humanos en Cuba.
El enfrentamiento diplomático demuestra que la votación no se limita a una discusión comercial, sino que también está vinculada con diferencias políticas profundas.
¿QUÉ DICE ESTADOS UNIDOS SOBRE LAS SANCIONES A CUBA?
El Gobierno estadounidense sostiene que sus medidas forman parte de una estrategia destinada a presionar a las autoridades cubanas por su actuación política y por las restricciones a las libertades fundamentales.
Washington ha cuestionado las condiciones de participación política, la libertad de expresión y la situación de opositores y activistas en la isla.
Representantes estadounidenses también han argumentado que la resolución presentada por Cuba no refleja adecuadamente la responsabilidad del Gobierno cubano en la crisis económica y social.
Esta posición contrasta con la del Ejecutivo de La Habana, que considera que las restricciones estadounidenses perjudican directamente a la población.
El debate internacional enfrenta así dos cuestiones distintas, aunque relacionadas: los efectos de las sanciones económicas y las obligaciones del Estado cubano respecto de los derechos de sus ciudadanos.
¿QUÉ OCURRIÓ EN LA VOTACIÓN DE 2025?
En octubre de 2025, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó nuevamente una resolución que pedía el fin del embargo estadounidense.
La votación registró:
- 165 países a favor.
- 7 países en contra.
- 12 abstenciones.
Entre los países que votaron en contra estuvieron Estados Unidos, Israel, Argentina, Paraguay, Ucrania, Hungría y Macedonia del Norte.
Ecuador figuró entre los países que se abstuvieron.
La votación mostró que la mayoría de los Estados miembros respaldaba el llamamiento a poner fin al embargo, aunque también evidenció diferencias entre gobiernos.
Es importante aclarar que estas cifras corresponden exclusivamente a 2025 y no deben confundirse con el resultado pendiente de 2026.
¿POR QUÉ LA ONU NO PUEDE LEVANTAR DIRECTAMENTE EL EMBARGO?
Una de las preguntas más frecuentes es por qué el embargo continúa vigente si la Asamblea General ha aprobado repetidamente resoluciones que solicitan su eliminación.
La explicación está relacionada con el carácter jurídico de estas decisiones.
Las resoluciones de la Asamblea General sobre esta cuestión tienen principalmente un valor político y diplomático.
No obligan automáticamente al Gobierno estadounidense a modificar su legislación.
El levantamiento integral del embargo depende de decisiones de las autoridades de Estados Unidos, incluidas competencias del Congreso y del Poder Ejecutivo.
Por lo tanto, incluso si la resolución de 2026 obtiene nuevamente una mayoría favorable, ello no significará que las restricciones comerciales desaparezcan de manera inmediata.
¿QUÉ CONSECUENCIAS TIENE EL EMBARGO PARA LA POBLACIÓN CUBANA?
Las restricciones comerciales y financieras pueden dificultar determinadas operaciones internacionales, el acceso a crédito y las relaciones con proveedores extranjeros.
El Gobierno cubano sostiene que estas limitaciones afectan la adquisición de bienes y el funcionamiento de sectores estratégicos.
Las autoridades estadounidenses señalan que existen excepciones y autorizaciones para determinadas operaciones, incluidas algunas relacionadas con productos humanitarios.
Sin embargo, las posibilidades legales de comercio no siempre eliminan las dificultades prácticas vinculadas con pagos, transporte, financiamiento y cumplimiento de regulaciones.
A estas circunstancias se suman los problemas económicos internos que afectan la producción, la distribución y la disponibilidad de bienes.
Para las familias cubanas, las consecuencias más visibles de la crisis incluyen dificultades para conseguir productos básicos, interrupciones eléctricas y problemas de transporte.
¿QUÉ SIGNIFICA ESTA VOTACIÓN PARA AMÉRICA LATINA?
La relación entre Cuba y Estados Unidos continúa siendo un tema relevante para la diplomacia latinoamericana.
Los gobiernos de la región mantienen posiciones diferentes sobre las sanciones estadounidenses y sobre la situación política interna de Cuba.
Algunos defienden el levantamiento del embargo y consideran que las medidas económicas afectan a la población.
Otros mantienen críticas al Gobierno cubano por las restricciones a las libertades políticas y civiles.
Estas posiciones no son necesariamente excluyentes: un país puede cuestionar el embargo y, al mismo tiempo, expresar preocupación por la situación de los derechos humanos en Cuba.
La votación permitirá observar nuevamente cómo se posicionan los países latinoamericanos ante esta controversia.
¿QUÉ SUCEDERÁ DESPUÉS DEL DEBATE?
El proceso previsto para el 27 y 28 de octubre concluirá con la consideración del proyecto de resolución por parte de la Asamblea General.
Una vez realizada la votación, se conocerán los votos a favor, en contra y las abstenciones.
También será posible analizar si el respaldo internacional a la iniciativa cubana aumenta, disminuye o se mantiene respecto de años anteriores.
No obstante, el resultado no implicará automáticamente un cambio en las sanciones estadounidenses.
Las relaciones entre Washington y La Habana continuarán dependiendo de decisiones políticas, legislativas y diplomáticas de ambos países.
UNA VOTACIÓN EN MEDIO DE UNA PROFUNDA CRISIS
La discusión de 2026 sobre el embargo a Cuba se produce en un momento especialmente delicado.
La isla enfrenta problemas económicos y energéticos que repercuten directamente en la vida de su población, mientras las relaciones con Estados Unidos atraviesan una etapa de fuertes tensiones.
Cuba busca nuevamente el respaldo de la comunidad internacional para reclamar el levantamiento de las restricciones.
Estados Unidos mantiene sus cuestionamientos al Gobierno cubano y defiende su política de presión.
La votación permitirá conocer la posición actual de los Estados miembros, pero no resolverá por sí sola las diferencias entre ambos países.
Horizonte Latino CLM continuará siguiendo el debate de Naciones Unidas y actualizará la información cuando se conozca el resultado oficial de la votación de 2026.
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